Grúas de peluches y juguetes

De los juegos de habilidad que encontramos entre las máquinas de los locales de ocio, las grúas recogepeluches son sin lugar a dudas el concepto más antiguo aunque ha experimentado algunos cambios con el paso de los años.

Inspiradas en aquellas grúas con las que se construyó el Canal de Panamá, las primeras que se fabricaron como juego de habilidad aparecieron a partir del año 1920. Eran máquinas hechas de madera y acero y a través de los cristales el jugador observaba los movimientos de un vehículo fijo en su interior cuyo brazo giraba sobre un eje portando un gancho tratando de agarrar las golosinas que se encontraban a su alrededor para soltarlas en el hueco de salida hacia el jugador. Sin necesidad de electricidad, el control del aparato se realizaba de forma completamente manual a base de girar unas ruedas y palancas.

Aunque la idea inicial de estas máquinas era el del puro entretenimiento no pasarían muchos años hasta que alguna cabeza pensante le encontrara una mayor utilidad de la de pasatiempo con regalo en forma de golosinas. Las máquinas de grúa habían tenido buena acogida y fueron evolucionando en funcionamiento y diseño. El nuevo formato, de dimensiones de una mesa cuya parte superior era de cristal, desde el cual el jugador veía desde arriba lo que había dentro, había sustituido aquel brazo mecánico tan limitado de movimientos y con la introducción de la electricidad los jugadores ahora podían una guía que desplazaba, primero hacia delante, y después lateralmente, el gancho que a continuación se cerraría para agarrar el objeto elegido. El control era muy simple con dos botones. Uno para avanzar hacia delante y otro para el desplazamiento lateral. De ninguna manera se podía retroceder ni rectificar. Ya sólo quedaba esperar a que el aparato regresara al punto de partida y abriese la garra que así quedaría hasta que alguien volviera a jugar.

El contenido de estas máquinas había dejado de ser simplemente chuches para ofrecer objetos de mayor valor. Peluches, pelotas medianas y juguetes que por su tamaño y peso fueran susceptibles de formar parte del juego hicieron acto de aparición en el interior de estas máquinas que eran instaladas en lugares de ocio pero también las grúas de habilidad aparecieron en clubs privados, casinos y otros lugares de ambiente menos familiar y más adulto, conteniendo en esos caso objetos de mayor valor pasando por tabaco, relojes, piezas de joyería o simplemente billetes. Esto llevó a la prohibición de estas máquinas por un tiempo, concretamente entre 1951 y 1953 cuando se logró un acuerdo por parte de los fabricantes con la administración norteamericana para regular el funcionamiento y los premios de estas máquinas.

En Europa las grúas de peluches empezaron a ser frecuentes en los años 80 y su contenido siempre fue pequeños peluches o juguetes de pequeño o mediano valor, estando enfocadas a un público infantil. Actualmente sigue siendo así. Desde hace algunos años se puede encontrar en sitios como restaurantes familiares, cines y centros comerciales, una evolución de este aparato que hace que lo podríamos considerar como máquina expendedora con forma de grúa. Por un euro permiten realizar varios intentos de atrapar algún juguete de similar valor, y lo más normal es atrapar a la primera lo que se haya elegido, ya que cada gancho de la garra está cubierto de una goma para facilitar el agarre. Aún así si tras varios intentos no se obtiene juguete alguno la máquina devuelve el euro introducido.

Dejando de lado las expendedoras de premio seguro, si alguna vez habéis tratado de obtener algún peluche y os habéis frustrado al ver que el gancho se cierra pero no puede con el peso de lo que intenta levantar, y habéis exclamado «esto es una estafa, no tiene fuerza» ya os adelantamos desde aquí que estáis en lo cierto, pero a medias. Durante muchos años estas máquinas tenían la fuerza justa para levantar algún objeto y que frecuentemente este resbalara y cayera a la base antes de llegar al orificio de entrega del premio. El dueño tenía que calcular bien qué metía en la máquina para que los jugadores no se desalentaran fácilmente pero que tampoco se entregaran demasiados premios. Desde hace ya bastantes años la evolución de la electrónica hace que se pueda configurar tanto la fuerza del gancho como la proporción de veces que éste aplicará toda su fuerza para dar la máxima facilidad al jugador de obtener premio. La máquina lleva recuento interno de partidas jugadas y premios entregados, y algunas son capaces de ponerse automáticamente fuera de servicio si detectan que se entregan demasiados premios o todo lo contrario.

En Japón ha habido en las últimas décadas una increíble eclosión de las máquinas de gancho, pudiéndose encontrar locales con decenas de ellas de distintas variedades y conteniendo principalmente golosinas y snacks o figuras de personajes de anime y manga. Ofrecen además otro tipo de retos de habilidad diferente a agarrar directamente el objeto, pero casi siempre con el manejo de una garra como parte principal del juego. Una variante que ha tenido gran éxito es un invento de Sega llamado UFO catcher y que sustituye la tradicional garra de tres «dedos» por una con cuerpo ovalado, movimiento más pausado y sin balanceos, y dos brazos que se extienden y se pliegan para atrapar el objeto deseado que normalmente va dentro de una caja. Este modelo tiene la ventaja de que si se agarra algún premio es muy improbable que caiga antes de llegar al hueco de entrega.

La colección del Museo del Recreativo: