JukeBox

Un poco de historia

Aunque asociamos las jukeboxes a los discos «singles» de vinilo de 45 RPM y su evolución a las versiones con lector de CD, se trata de un tipo de máquina que diríamos que si nos ceñimos a su función de reproducir música a cambio de un importe establecido, existe incluso antes de la existencia de los discos grabados. Tal afirmación se podría considerar plenamente justificada si tenemos en cuenta que Wurlitzer, el principal fabricante mundial de este tipo de máquinas a lo largo de la historia, inició el boom de las máquinas musicales a finales del siglo XIX cuando Rudolph Wurlitzer (1831 – 1914), descendiente de una familia de larga tradición en la industria de los instrumentos musicales, incorporó un mecanismo de accionamiento por monedas a un piano automático. Otros importante fabricantes estadounidenses de jukeboxes fueron AMI, Mills, Seeburg, Rockola y Chicago Coin. La mayoría de estas compañías también fabricaron otro tipo de máquinas accionadas por monedas: Mills fabricó con gran éxito la primera tragaperras mecánica vertical, Chicago Coin fabricó decenas de pinballs, Wurlitzer sigue fabricando máquinas de vending en Europa, y por su parte Rock-Ola, que llegó a fabricar pinballs, tragaperras y arcades mecánicas y de videojuego, sigue fabricando actualmente jukeboxes 100% digitales junto a modelos que también reproducen Cds o vinilos, todos ellos incorporando los últimos avances en conectividad.

Un apunte: en la época dorada del Jukebox sólo Wurlitzer fabricó modelos de formas curvadas y contornos de color iluminados, entre los años 1946 y 1949. El resto se sus modelos y todos los del resto de fabricantes fueron de formas más cuadradas. Desde los años 90 la nostalgia trajo de regreso la estética de los bordes iluminados y la curva superior, y en ocasiones las burbujas que recorren el contorno. Actualmente ese diseño tan característico es usado por Rock-Ola en todos sus jukeboxes.

En España

Respecto al mercado español de las sinfonolas, que es como aquí se las conocía, le sucedió lo mismo que al pinball, que al estar prohibidas las importaciones de máquinas extranjeras durante la dictadura, se desarrolló una industria propia, aunque de la misma manera sí se podía llegar a acuerdos para fabricar aquí modelos con diseños existentes en este caso en Europa. Los principales fabricantes aquí fueron Petaco con sus diferentes modelos siguiendo los esquemas de Renotte (Bélgica) y posteriormente de Juipter (Francia); e Inder con su denominación Gedasa para este tipo de máquinas, cuyos primeros modelos replicaban el funcionamiento de los de la francesa Emaphone. Tanto Petaco como Inder también fueron prolíficos fabricantes de máquinas de pinball y videojuegos durante varias décadas.

Un poco de historia: Petaco empezó su andadura en las sinfonolas con la Renotte de 100 selecciones que pronto dejaría de ser producida debido a que sus averías eran muy complejas de reparar mientras que los modelos de 30 tuvieron más tirón porque según comentan sus usuarios «se puede reparar con una llave inglesa y un martillo». Parece ser que Renotte no evolucionó y fue el motivo por el que Petaco dejó de fabricar esos modelos en favor de los Gamma y Jumbo-X de la Francesa Jupiter

El funcionamiento de jukeboxes y sinfonolas consiste básicamente en la introducción del importe establecido para a continuación pulsar los botones correspondientes al tema que deseamos escuchar. Los modelos más antiguos realizaban la selección moviendo una rueda que a su vez desplazaba una aguja que señalaba el número de selección correspondiente. En cualquier caso un panel indicaba el título y autor del tema correspondiente a cada número de seleccion. Dependiendo del modelo tenían capacidad para albergar entre 10 y 100 discos «singles» que al tener una canción por cada cara resultaba un total de 200 canciones seleccionables. Los modelos más sencillos sólo eran capaces de reproducir una de las caras del disco. Posteriormente se fueron incorporando mejoras como un medidor de «popularidad» de canciones que consistía en unas pestañas que iban creciendo a medida que cada canción era seleccionada, indicando así qué discos eran los menos escuchados para así sustituirlos por otros; y con la incorporación de la electrónica se hizo posible incorporar «memoria» a las máquinas de forma que se pudiera seleccionar un disco al tiempo que ya había otro reproduciéndose.

Por otra parte, algunos modelos americanos disponían de teclados de selección remota que consistían en una carcasa metálica con un teclado y una lista de canciones que se colocaba en las mesas de los restaurantes o cafeterías pegadas a la pared, y desde ahí los comensales realizaban su selección. Ni que decir tiene que estos controles remotos iban conectados al jukebox por cables ocultos en la pared.

La colección del Museo del Recreativo: